No sé cuantas cosas se pueden encontrar en el ojo izquierdo de una persona, pero sé que en tus labios yo pude encontrar amor sin fin y me hizo enloquecer.
No sé cuantas rosas te habrán regalado ya, pero tengo todavía la esperanza de saber que de todas esas rosas que te dieron ninguna fue de papel.
Y te condena mi celoso corazón cuando le contás tu historia, nunca conoció la gloria en cuestiones del amor.
Y se que nunca se me va a olvidar tu voz aunque pierda la memoria... con acercarse a la victoria se conforma un perdedor.
[…]
Y cuando tu cigarro se consuma sin parar, siempre mi voz vas a escuchar y ahí te vas a decir que hay que saber cuando parar…
No hay comentarios:
Publicar un comentario