Intentas cerrar aquella puerta que inútilmente siempre permaneció arrimada, pero hasta la misma eternidad culmina y tú te hundes, te ahogas fingiendo dolorosamente felicidad. Sonríes, secando tus lágrimas, pensando que mañana ya no se verán tus cicatrices absurdas, las desolaciones que me incendian en fríos recuerdos. Te callas, pero yo sigo oyendo nuestro pasado confuso. Mis pasos, tus manos, los silencios... Miro hacia atrás mientras camino, no puedo evitarlo, los recuerdos de tu cuerpo entre mis brazos me asfixian hasta el alma. Me colman en desesperaciones de alegrías pasadas que se marchan sin detenerse, sin siquiera mirar hacia atrás para despedirse... solo eso, un adiós, brusco y tormentoso adiós que me llena las manos de nada perdiéndome nuevamente en ilusiones de todo aquel futuro que jamás podremos tener. Tiemblan mis letras pero te sonríen, aunque ellas te despiden hasta mañana, sólo hasta mañana, cuando nuevamente te encuentre solamente en mis palabras.
domingo, 8 de marzo de 2009
Intentas cerrar aquella puerta que inútilmente siempre permaneció arrimada, pero hasta la misma eternidad culmina y tú te hundes, te ahogas fingiendo dolorosamente felicidad. Sonríes, secando tus lágrimas, pensando que mañana ya no se verán tus cicatrices absurdas, las desolaciones que me incendian en fríos recuerdos. Te callas, pero yo sigo oyendo nuestro pasado confuso. Mis pasos, tus manos, los silencios... Miro hacia atrás mientras camino, no puedo evitarlo, los recuerdos de tu cuerpo entre mis brazos me asfixian hasta el alma. Me colman en desesperaciones de alegrías pasadas que se marchan sin detenerse, sin siquiera mirar hacia atrás para despedirse... solo eso, un adiós, brusco y tormentoso adiós que me llena las manos de nada perdiéndome nuevamente en ilusiones de todo aquel futuro que jamás podremos tener. Tiemblan mis letras pero te sonríen, aunque ellas te despiden hasta mañana, sólo hasta mañana, cuando nuevamente te encuentre solamente en mis palabras.
Un gris amanecer halagaba sus pasiones y el camino húmedo de una llovizna pasada los seducía. El frío de la brisa de madrugada danzaba entre sus brazos mientras algunas valientes gotas se atrevían a interrumpirlos. Ella sugirió que se apresuren, y él le recordó que era solo agua. Ella observaba el cielo pálido, mientras él la abrazaba, ella lo soñó entre todas sus verdades y él resucitó aquellos sueños que había enterrado. Otoñales árboles los albergaban mientras un follaje castaño se adormecía en sus cabellos. Él la sumergía entre sus brazos cuando la luna se retiraba pálida a su alivio, ella no le daba tregua a su sonrisa y él no discernía entre el límite de su hermosura. Caminaban, desvaneciendo el mundo ante cada paso, deseando que el camino se torne inacabable y aquel momento eterno, él la sorprendió tentando el recuerdo de sus sentimientos más vulnerables y ella prometió no enamorarse. La realidad sacudió sus ojos y el frío le robó sus lágrimas, él no pudo tolerar verla alejarse, la tomó entre sus brazos y le pidió que sólo lo haga un instante más, ella calló sus suspiros y sus dolores mientras le proponía un mañana... Se besaron convirtiendo al universo en su exclusividad y ambos cerraron los ojos para omitir la despedida, cuando sus manos ya no pudieron tocarse se descubrieron con un “hasta pronto” y cerraron la puerta del sentimiento, aunque ambos sabían que esa sería la última vez... Y cuando ella le echó cuentas a su promesa, se dio cuenta que ya era demasiado tarde...
Estoy tan ciega y tan sola que a mi misma soledad asusto de tanta frialdad, y me hundo en mis manos enceguecidas, llorando la necesidad de tus ojos y el principio de este incomprensible fin. El orgullo solo oculta debilidad, y te escondes tras las ansias de aquello que jamás me quisiste dar, por temor, solo por temor. Ojos cobardes, sabias que en mis brazos hallarías la felicidad, pero mi corazón te quedaba grande.... Y ahora, anhélame, porque sabes que me hallarás en los besos que derrocharás en pasiones baratas, con nostalgias de la pérdida de un mañana mejor al de hoy. Y yo solo podré reír lo que hoy lloro, pues te amo y nada puedo hacer al respecto, solo observarte como te destruyes, como te pierdes en el abismo de la comodidad. Jamás podrás dormir tranquilo hasta que no escuches a tu corazón, que grita mi nombre en silencios mientras duerme en aquella almohada que presenció nuestras pasiones, la misma que hoy se calla empapada en pesadillas....
Sin querer te lastimé. Sin querer te abandoné. Sólo sé, que yo no sé cuidarte de mi amor.
Necesito tu perdón, necesito verte hoy.... Sólo sé , que yo no sé cuidarte de mi amor...
Si al final el tiempo se va donde caen los días, si al final, abrazarse al dolor no nos deja brillar.
Dime qué será, qué será de los dos cuando pase la vida. Algo ocurrirá, tengo la sensación, una carta guardada, un buen signo del Sol..
Nada es para siempre, nada es para siempre...
NO me digas "mi amor", que te falta valor,
porque nada es para siempre..
Si pudieramos hablar, si pudieramos dejarlo... Vos sabés que yo no sé cuidarte de mi amor.
Otra vez me equivoqué, otra vez te abandoné. Vos sabés que yo no sé cuidarte de mi amor.
El azar nos permite cambiar nuestro insierto destino,
el temor que nos puede vencer dsin mirar más allá. Yo creo que al final nunca sé donde voy, pero sigo un camino...
Algo ocurrirá, tengo la sensación, una carta marcada, un buen signo del Sol.
NADA ES PARA SIEMPRE. NADA ES PARA SIEMPRE.
Si tu risa escapó.
si no escuchas mi voz.
Sabes, NADA ES PARA SIEMPRE.
Duele verte removiendo la cajita de cenizas que el placer tras de sí dejó. Mal y tarde estoy cumpliendo, la palabra que te dí cuando juré escribirte una canción.
Un Dios triste y envidioso nos castigó, por trepar juntos al árbol, y atracarnos con la flor de la pasión, por probar aquel sabor...
El agua apaga el fuego, y al ardor los años. Amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño... Y cada vez peor, y cada vez más rotos. Y cada vez más tú, y cada vez más yo, sin rastro de nosotros.
Ni inocentes, ni culpables corazones que destroza el temporal, carnes de cañón. No soy yo, ni tú, ni nadie... son los dedos miserables que le dan cuerda a mi reloj.
Y no hay lágrimas que valgan para volver a meternos en el coche, donde aquella noche en pleno carnaval, te empecé a desnudar....
Unas veces me siento como pobre colina y otras como montaña de cumbres repetidas. Unas veces me siento como un acantilado y en otras como un cielo azul pero lejano. A veces uno es manantial entre rocas y otras veces un árbol con las últimas hojas. Pero hoy me siento apenas como laguna insomne con un embarcadero ya sin embarcaciones una laguna verde inmóvil y paciente conforme con sus algas sus musgos y sus peces, sereno en mi confianza confiando en que una tarde te acerques y te mires, te mires al mirarme.
Mario Benedetti
Los cautos vencedores
no morirán de contrición precoz
a medianoche marcan y celebran
el palmo conquistado a la memoria
y los ex centinelas
vigilan como siempre el horizonte
donde apenas transcurren
barquitos y delfines...
¿dónde empezó la trampa?
¿en los adioses? ¿en las bienvenidas?
en la feria se venden los perdones
son de segunda mano y tan usados
que se les ve la sangre en las hilachas.
los cautos vencedores
cumplen su vida familiar sin ruido
aunque en la esquina vibren
los calambres del viento.
y sin embargo en el desván de alarmas
están aún las claves de los cuerpos
y otros juguete rotos.
en tanto los vencidos
emergen de su canon de rencores
hilvanan ritos como perlas
inauguran orfeones de silencio
y empiezan a cavar criptas de fango
donde salvar la última y precaria
felicidad posible..
pero allá arriba otros olvidan
ásperamente olvidan el olor de la muerte
y confían/ a quien quiera escucharles
que las culpas ya pasaron de moda.
el olvido es piadoso
y también nauseabundo
por eso en los vulgares
despeñaderos de la historia patria
siempre hay algún barranco clandestino
donde los vencedores vomitan sus olvidos....
Mario Benedetti

Es que amo tu sonrisa, y lo demás no me hace falta. Si bailaras para el cielo esta noche amor, buenos augurios llegarán.
A veces me siento cruento al fantasear con tu vida, no pongo de más expectativas de que vayas a cambiar. Y a veces te volvés exigente esperando magia en mis propuestas, pero alguna absurda respuesta
te vuelve a decepcionar.

El tiempo pasa, incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, son saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa... incluso para mí.
No sé cuantas cosas se pueden encontrar en el ojo izquierdo de una persona, pero sé que en tus labios yo pude encontrar amor sin fin y me hizo enloquecer.
No sé cuantas rosas te habrán regalado ya, pero tengo todavía la esperanza de saber que de todas esas rosas que te dieron ninguna fue de papel.
Y te condena mi celoso corazón cuando le contás tu historia, nunca conoció la gloria en cuestiones del amor.
Y se que nunca se me va a olvidar tu voz aunque pierda la memoria... con acercarse a la victoria se conforma un perdedor.
[…]
Y cuando tu cigarro se consuma sin parar, siempre mi voz vas a escuchar y ahí te vas a decir que hay que saber cuando parar…
sábado, 7 de marzo de 2009

Sabíamos no decirnos nada, concervando en apariencia, una amistad consolidada. Sabíamos no exigirnos mucho, Hola ¿qué hacés? convidame un pucho, que me tenés abandonada. Vos con tu mochila a cuestas, yo con la excusa perfecta para charlar de pavadas. Nos hizo un guiño San Telmo, un poco de humo en el medio, y enloquecieron las miradas...
Quiso el destino que esa noche hiciera frío, y que el ruido de los coches me hiciera hablarte al oído. Y si el diablo se contenta, con que dudes un instante, vos y yo nuestras miserias y esta noche por delante, amor...
¿quién sabe?
Un umbral perdido, y aquel bar medio vacío como único testigo. Brindamos por el olvido, y el espíritu del vino se fué haciendo nuestro amigo....
Con el corazón en llanta, nada mejor que tu lengua, abrigando mi garganta.
Y conga, conga conga conga, y que siga la milonga amor, que el moso traiga otra ronda y que pague Dios.
Quiso el destino que ya no hiciera más frío, y sin coches, y sin ruido sigo hablandoté al oído. Y si el diablo se contenta con que dudes un instante, vos y yo nuestras miserias y esta noche por delante amor.
¿quién sabe?
Puedo ponerme cursi y decir que tus labios me saben igual que los labios que beso en mis sueños; puedo ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemiga, tu todo, tu esclava, tu fiebre tu dueño...
Y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren, tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado tu dios tu asesino. O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra, a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea..
Puedo ponerme humilde y decir que no soy la mejor, que me falta algo para atarte a mi cama; puedo ponerme digna y decir toma mi dirección, cuando te hartes de amores baratos, de un rato me llamas; y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red, tu adiós y tu ven, tu manta y tu frío, tu resaca, tu lunes, tu hastío; o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra, a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea... O tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento, y te deja abrazada a una duda, en mitad de la calle y desnudo.
Y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren, tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado tu dios tu asesino. O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra, a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea..
Puedo ponerme humilde y decir que no soy la mejor, que me falta algo para atarte a mi cama; puedo ponerme digna y decir toma mi dirección, cuando te hartes de amores baratos, de un rato me llamas; y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red, tu adiós y tu ven, tu manta y tu frío, tu resaca, tu lunes, tu hastío; o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra, a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea... O tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento, y te deja abrazada a una duda, en mitad de la calle y desnudo.
Para amarte necesito una razón, y es difícil creer que no exista una más que este amor...
Sobra tanto dentro de este corazón, que a pesar de que dicen que los años son sabios, todavía se siente el dolor...
Porque todo el tiempo que pasé junto a ti, dejó tejido su hilo dentro de mí...
Y aprendí a quitar al tiempo los segundos, tu me hiciste ver el cielo aún más profundo.
Junto a ti creo que aumenté más de tres kilos, con tus tantos dulces besos repartidos;
desarrollaste mi sentido del olfato, y fue por ti que aprendí a querer los gatos.
Despegaste del cemento mis zapatos, para escapar los dos volando un rato...
Pero olvidaste una final instrucción,
porque aún no sé como vivir sin tu amor
Y descubrí lo que significa una rosa. Me enseñaste a decir mentiras piadosas, para poder verte a horas no adecuadas... Y a reemplazar palabras por miradas.
Y fue por ti que escribí más de cien canciones, y hasta perdoné tus equivocaciones.
Y conocí más de mil formas de besar... y fue por ti que descubrí lo que es amar...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




